Los siete estilos universales ¿Cuáles son?

20 de julio de 2021
Nuestro lenguaje estético propio es dado a través de nuestro estilo personal. Sin importar las fronteras, todos encajamos al menos con un estilo universal.

El estilo es la forma en la que somos y estamos en el mundo, no se reduce a la imagen o al vestuario, sino que va más allá; se descifra a través de nuestros gustos personales, pero también en la forma que nos expresamos y los valores con los que nos identificamos.

Si nos enfocamos en el estilo de vestir o en la imagen personal, es un conjunto de características con las que expresamos nuestra individualidad. Nuestra imagen se proyecta en el exterior a través de nuestro estilo y nace en el interior, con la personalidad, por eso es de suma importancia reflejar lo que somos a través del vestir.

Frecuentemente los conceptos de moda y estilo se confunden, pero la verdad es que son dos asuntos distintos. La moda es una propuesta sobre un modo de vestirnos en un momento social determinado y varía todas las temporadas en función de las nuevas tendencias, mientras que el estilo es algo propio de la persona, una representación de su esencia. La moda no es un estilo, es el proceso en el cual los estilos se reemplazan entre sí, es la regla que prohíbe que cualquier estilo se vuelva demasiado duradero.

La moda nos acerca muchas propuestas de las cuales las personas al conocer sus gustos, eligen y filtran, agregándolas a su propia estética para que así, dichas sugerencias sumen a lo que ellas quieran transmitir o proyectar.

El estilo personal es el filtro que nos permite crear un lenguaje estético propio. Aunque existen ciertos parámetros que regulan o catalogan los estilos, al final, pueden existir tantos estilos como personas en el mundo por el hecho de que el estilo es la expresión de la identidad de un individuo y el mensaje que éste desea transmitir.

Dicho esto, encontrar nuestro estilo es un trabajo de introspección para identificar nuestra identidad. La personalidad, los intereses y las circunstancias de cada individuo son distintas, por lo que, nuestros gustos también serán diferentes. Como vía de expresión, el estilo será un reflejo de nuestro mundo interno.

Los siete estilos en la imagen personal

La teoría de los siete estilos universales surgió en el año 1990 de la mano de Alyce Parsons y Diana Parente. En su libro Universal Style: Dress for Who You Are and What You Want, (Estilos Universales: Viste Por Quién Eres y Por Lo Que Quieres) estas sociólogas y especialistas en moda identificaron siete formas de vestir en las que las personas se pueden ven representadas

Estilo Natural

También conocido como estilo casual, lo suelen llevar personas de personalidad amigable, sencilla, cercana y accesible, aquellas que inspiran cercanía. Además, en muchos casos está asociado con la responsabilidad ambiental y la conciencia ecológica.

La clave de este estilo reside en la comodidad como prioridad en el día a día, por esta razón los conjuntos son relajados, frescos y prefieren los básicos por encima de las tendencias. Las prendas suelen ser amplias, fluidas y con libertad de movimiento.

Los tejidos predominantes son el lino o el algodón y en cuanto a colores, se inclinan hacia los tonos neutros o tenues como blanco, gris, beige, tierra y verde. Los accesorios no suelen tener mucho protagonismo, pero cuando son utilizados es recurrente que estén fabricados en materiales de fibras naturales.

Su maquillaje y peinado se mantiene relajado y natural, como el nombre del estilo lo dice. No invierten demasiado tiempo en arreglarse y no sienten necesidad de comprar ropa nueva con frecuencia ya que se mantienen eligiendo sus piezas favoritas a la hora de vestir.

Estilo Clásico

Se le llama también estilo tradicional; denota elegancia, profesionalismo y liderazgo, por esta razón se utiliza con mucha frecuencia dentro del contexto corporativo. Lo suelen llevar personas que expresan credibilidad y seriedad, disciplinadas, dedicadas y con suma atención a los detalles.

Suele componerse de prendas tradicionales, clásicas y sobrias combinadas de forma poco arriesgada. Usualmente los conjuntos son monocromáticos con colores neutros, poniendo a un lado los estampados. Algunas de las piezas fundamentales son los trajes, pantalones con cortes rectos, faldas que acentúan la figura y piezas masculinas que complementan los atuendos.

Quienes se identifican con este estilo no suelen seguir tendencias, sino que apuestan a aquella vestimenta que prevalece en el tiempo.

Estilo Sofisticado

El estilo elegante es una reinvención y actualización del clásico. Está formado por prendas elegantes y refinadas pero que, en este caso, se mezclan con toques de tendencia. Por lo tanto, es habitual ver ropa un poco más arriesgada, con colores más fuertes o elementos más llamativos.

Los complementos, como los bolsos, los zapatos o las joyas, adquieren protagonismo. En la mayoría de los casos, se trata de personas con un alto estatus o poder económico que denotan seguridad y fuerza, transmiten distinción, seguridad y confianza, le prestan dedicada atención a los detalles.

Estilo Romántico

Es quizás, de los estilos universales más sencillos de identificar. Está compuesto por prendas muy femeninas, suaves y delicadas, que suelen ser el reflejo de personalidades dulces, sensibles y soñadoras.

Predominan los colores neutros y suaves como los pasteles, así como los estampados sutiles y florales. En este estilo se acostumbra a usar elementos como encajes, bordados y lazos.

Estilo Creativo

Dentro de este estilo encajan las personas que buscan diferenciarse y resaltar entre los demás; se atreven a combinar estilos, texturas, estampados de una manera muy natural, que refleja su apertura de pensamiento.  Las personalidades son creativas, originales, atrevidas y expresivas, buscan expresar su talento y espontaneidad a través de su imagen.

Las prendas se combinan de manera innovadora y por esta razón, destacan las mezclas de colores, texturas, estampados y formas; asimismo, suele haber muchos toques de color.

Estilo Dramático

El estilo dramático es el estilo creativo llevado al extremo. Los colores llamativos son parte importante de este estilo, así como las mezclas arriesgadas de texturas y estampados acompañadas de elementos sorpresas como la superposición de prendas. Es un estilismo que sale de lo convencional pero que puede seguir siendo elegante y sofisticado.

Las personas que lo suelen llevar son exigentes, modernas, maximalistas y extrovertidas. Son arriesgadas tanto con su forma de vestir como con sus ideales, lo que las hace estar siempre un paso más allá. Su alta confianza en sí mismas les permite influenciar a los demás y los convierte en individuos dignos de admiración que muchas veces dan la sensación de ser inaccesibles e intimidantes.

Estilo Seductor

Al igual que el estilo romántico, es un estilo muy reconocible. Las personas que se identifican con este estilo son muy femeninas y proyectan una imagen sensual. Las prendas suelen ser ajustadas al cuerpo y cortas para marcar la figura de una manera atrevida sin ser vulgar.

Es frecuente encontrar escotes tanto delanteros como en la zona de la espalda, tejidos como la licra o con transparencias y los colores fuertes como el rojo o el negro son bastante comunes, así como también el estampado animal.

¿El estilo evoluciona o se mantiene?

El estilo de una persona no necesariamente es el mismo siempre, ya que éste, aunque permanece en el tiempo se puede adaptar a las circunstancias y al lugar donde nos encontramos, además, así como las personas no somos siempre de la misma manera, el estilo puede mutar con el tiempo e incluso, puede ser multifacético.

Sentir que hoy en día no nos identifica algo que en algún momento sí nos identificó es bastante recurrente y común, dado que uno va tomando decisiones y generando acciones que modifican la manera en la que percibimos el mundo y por ende, a nosotros mismos.

Si nuestra forma de vestir no nos representa es porque hubo una evolución o cambio a nivel interno por lo que, consecuentemente, el estilo evolucionará con nosotros, aunque siempre exista un hilo que una todas las versiones.

Si bien hay quienes tienen una base de estilo bastante marcada hay otros que expresan cada estado o cambio a través de su imagen por lo que se perciben más variaciones. Además, es importante tener en cuenta que el estilo personal no tiene que ser estrictamente uno, las influencias pueden mezclarse y obtener como resultado un cruce entre dos o más estilos.

Ningún estilo es mejor o más agradable que otro, cada uno es distinto y se adapta a un tipo de persona acompañándolas visualmente a través del vestuario. Cada individuo es un universo diferente, no hay límites a la hora de expresarse y lo importante es que nuestra forma de vestir sea una extensión de lo que somos, una ventana a nuestra personalidad.

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